La noche ya pasó: la web ha vuelto a su aspecto de siempre. Nos vemos el próximo Halloween.
Capítulo III
Buscadme donde
las velas.
Detrás de la casa, la colina baja hasta un cementerio pequeño. Ahí descansa la familia Sifgard. Bueno, casi toda.
Cada tumba tiene una vela apagada. Los muertos son gente de costumbres: quieren que se enciendan en el orden en que se fueron.
Contiene sustos · Mejor con sonido
Las tumbas
Ignacio Sifgard
1841 1903
Fue el primero en llegar a la colina. Y el primero en irse.
Bruno Sifgard
1913 1999
Nunca volvió a hablar de aquella noche.
Carmen Ríos
1846 19
Esperó a Ignacio ocho años más. Ya no espera.
Elvira Sifgard
1915 ····
No está aquí. Nunca la encontraron.
Tomás Sifgard
1880 1927
Buscó a su hija hasta el último día. Solo aguantó un invierno.
Inés Valle
1884 19
Desde que Elvira no volvió, dejó una vela encendida cada noche. Trece años.
Pasa el ratón por encima del musgo para limpiarlo. Toca el musgo varias veces para limpiarlo. Si una lápida está rota, el epitafio sabe lo que falta.
La tumba de Elvira está abierta
Bajo la losa
no hay nadie.
Solo Rosa, la muñeca, con un papel amarillento entre las manos. La letra es de niña:
«Si quieres hablar conmigo, pregúntame por ella.»